Desde que Jeffrey Epstein fue hallado muerto en una celda de Nueva York en 2019, una expresión empezó a repetirse en titulares, foros y pasillos del poder “los archivos Epstein”.
El término engloba hoy decenas de miles de documentos (judiciales, policiales, financieros y políticos) que podrían aclarar no solo la magnitud de su red de explotación sexual de menores, sino también el rol de quienes lo protegieron se beneficiaron o miraron hacia otro lado.
En los últimos dos años, parte de estos archivos han sido desclasificados por el Departamento de Justicia (DOJ), por órdenes del Congreso de Estados Unidos y por decisiones de jueces federales, pero una porción crucial sigue oculta.
Mientras tanto, la presión pública aumenta. Víctimas, organizaciones de derechos humanos y una parte del propio sistema político exigen que se sepa todo.
¿Qué son exactamente los “archivos Epstein”?
No existe un único “archivo” cerrado, sino un conjunto heterogéneo de documentos vinculados a las investigaciones contra Epstein y su entorno:
- Registros judiciales de los casos de 2007 (Florida) y 2019 (Nueva York), incluidas transcripciones, acuerdos, evidencias y declaraciones de testigos.
- Documentos de la Fiscalía y el FBI con memorandos internos, resúmenes de entrevistas, comunicaciones entre agencias y con fiscales locales.
- Listas de vuelos y registros de su avión privado y de “Little St. James”, la isla privada de Epstein en el Caribe, con nombres de pasajeros, fechas y rutas.
- Archivos financieros con movimientos bancarios, estructura de sus fundaciones y trusts, donaciones, pagos a cómplices, gastos en propiedades y viajes.
- Material de video y seguridad con grabaciones de la cárcel antes de su muerte, registros de cámaras en propiedades clave, y otros videos incautados cuya existencia ha sido mencionada pero no detallada públicamente.
- Correos electrónicos, notas y agendas obtenidos del patrimonio de Epstein y de dispositivos incautados.
Medios como Axios y Britannica resumen hoy el término “Epstein files” como un paraguas para todos los documentos relacionados con las investigaciones. Tanto para los que ya se han desclasificado como para los que el Gobierno aún mantiene en reserva.
¿Qué se ha desclasificado hasta ahora y qué falta por ver?
El primer “chorro” de documentos en tribunales y fase 1 del DOJ
En enero de 2024, una jueza de Nueva York ordenó la publicación de cientos de páginas de documentos de un antiguo caso civil, revelando casi 200 nombres de asociados, contactos y figuras vinculadas a Epstein y Ghislaine Maxwell, su esposa.
Entre los mencionados aparecían Bill Clinton, Donald Trump, el príncipe Andrés, David Copperfield, Michael Jackson y otros personajes públicos, en contextos que van desde simples menciones hasta acusaciones más serias.
En febrero de 2025, la fiscal general Pam Bondi anunció la liberación de la llamada “Phase 1” de los Epstein Files, 341 páginas con listas de vuelos, fragmentos de evidencias y documentos ya conocidos.
Todo esto, fuertemente censurados para proteger a víctimas y procesos abiertos. La publicación fue criticada por su escaso valor nuevo y por dejar intactas las partes más sensibles.
Lo que el Gobierno todavía oculta
Un reportaje de Business Insider y documentos del DOJ admiten que gran parte de los archivos sigue sin publicarse, entre ellos:
- Evidencia íntegra de las investigaciones de 2007 y 2019.
- Discursos completos de gran jurado y testimonios sellados.
- Discos duros incautados en registros a propiedades de Epstein.
- Registros detallados de vuelos, agendas y comunicaciones que podrían aclarar qué tipo de actividades se realizaban y quiénes estaban presentes.
- Documentación sobre las circunstancias exactas de su muerte en 2019, incluida información forense y de seguridad interna.
El DOJ alega que muchos materiales están protegidos por reglas de gran jurado, privacidad de víctimas, investigaciones en curso o intereses de seguridad nacional.
En un memo reciente, el Departamento aseguró que no existe una “lista secreta de clientes” o pruebas sólidas de un sistema de chantaje masivo, aunque reconoció que varios documentos podrían resultar embarazosos para figuras públicas.
Por qué víctimas, activistas y organizaciones exigen que todo salga a la luz
1. Justicia y reparación real para las víctimas
Para decenas de mujeres que han denunciado haber sido explotadas por Epstein siendo menores de edad, la liberación completa de los archivos no es morbo, sino una condición de justicia:
- Permitirá saber quiénes más participaron, encubrieron o se beneficiaron de la red.
- Puede exponer fallos, negligencias o complicidades de fiscales, jueces y agentes federales que permitieron que Epstein evitara sanciones severas durante años (como el polémico acuerdo de no enjuiciamiento de 2007)
- Es una forma de romper el patrón de impunidad, especialmente en casos donde depredadores poderosos usan su dinero y conexiones para silenciar denuncias.
Organizaciones de víctimas han presentado múltiples demandas FOIA (Freedom of Information Act) y acciones judiciales precisamente para forzar esa transparencia.
2. Activistas anticorrupción, seguir el rastro de la protección institucional
Para grupos anticorrupción y watchdogs, los archivos no solo hablan de un hombre, sino de un sistema:
- ¿Por qué Epstein logró un acuerdo tan favorable en 2007?
- ¿Quién presionó, influyó o falló en el deber de proteger a menores?
- ¿Hubo interferencias políticas para minimizar investigaciones en ciertos momentos?
Responder estas preguntas implica revisar correos, memorandos y notas internas que hoy siguen selladas.
3. El interés político ¿qué sabía quién, y cuándo?
Con el tiempo, los archivos Epstein se han convertido también en arma política:
- Parte del Congreso de Estados Unidos (especialmente demócratas y algunos republicanos) impulsó una moción que alcanzó 218 firmas en la Cámara de Representantes para obligar a la publicación de los archivos en un plazo de 30 días.
En este sentido, Donald Trump ha cambiado varias veces de postura. Primero desestimó las exigencias de transparencia como “un engaño”.
Luego, presionado por las revelaciones de que su nombre aparece repetidamente en materiales sellados, pidió que se publiquen los documentos diciendo que “no tiene nada que ocultar”.
El resultado es que el contenido de los archivos se ha vuelto un eje de disputa entre facciones, con algunos buscando usarlos para atacar adversarios y otros intentando evitar que se conviertan en una “caza de brujas” basada en simples menciones o contactos sociales.
¿Qué tipo de información contienen podrían revelar los archivos?
Según análisis de medios como The Guardian, Al Jazeera, Time, ABC News y Anadolu Agency, los archivos ya desclasificados muestran un patrón:
- Nombres de figuras públicas (políticos, empresarios, artistas, académicos) mencionados en listas de vuelos, agendas, correos, o testimonios de terceros.
- Acusaciones directas de algunas víctimas contra personas específicas (como en el caso del príncipe Andrés), objeto de acusaciones de agresión sexual que él niega y que derivaron en acuerdos extrajudiciales.
- Patrones de reclutamiento y abuso donde se explica cómo Epstein utilizaba intermediarias, regalos, promesas de educación o carreras para atraer y explotar a menores.
- Relaciones con universidades, fundaciones y bancos, que aceptaron donaciones o facilitaron transacciones a pesar de las primeras condenas y denuncias.
Lo más sensible no es solo qué nombres aparezcan, sino en qué contexto. No es lo mismo figurar en un vuelo o una cena que estar mencionado en una acusación directa o en un correo que discute favores, pagos o encubrimientos.
¿Qué escándalos o consecuencias podría traer una liberación total?
1. Procesos penales nuevos o reabiertos
Si los archivos contienen evidencias sólidas y corroboradas de que ciertas personas participaron activamente en la red de abuso o la encubrieron, podrían abrirse:
- Nuevos procesos penales en Estados Unidos y otros países
- Extradiciones y demandas civiles por daños a las víctimas.
Especialistas recuerdan que, aunque Epstein haya muerto, los delitos de explotación y trata tienen más responsables: reclutadores, cómplices, facilitadores, financiadores.
2. Colapso reputacional de figuras públicas y corporaciones
Incluso sin producir condenas penales, los archivos podrían:
- Destruir carreras políticas.
- Forzar renuncias de directivos en empresas, bancos o universidades.
- Salpicar a organizaciones que aceptaron dinero de Epstein cuando ya pesaban denuncias sobre él.
El precedente ya existe. El príncipe Andrés perdió roles oficiales y su reputación quedó gravemente dañada tras la difusión de acusaciones y acuerdos relacionados con casos vinculados a Epstein y Maxwell.
3. Revisión profunda del papel del Estado y las agencias de justicia
Una liberación amplia podría poner bajo la lupa:
- A fiscales que firmaron acuerdos “suaves” con Epstein.
- A funcionarios que ignoraron denuncias tempranas.
- A agencias federales que, teniendo información, no actuaron a tiempo.
Esto podría desembocar en investigaciones internas, reformas legales e incluso responsabilidades políticas.
Lo que revelan los archivos sobre las redes de poder
Es importante aclarar que no todo nombre que aparezca en el documento es culpable de un delito. Pero, el conjunto de los archivos ofrece una radiografía incómoda del sistema:
- Un millonario condenado por delitos sexuales consiguió, durante años, acceso privilegiado a presidentes, príncipes, académicos estrella, CEOs y magnates.
- Donó dinero a universidades de élite, financió proyectos y se movió con naturalidad en círculos de poder incluso después de su primera condena.
- Usó su red para captar, transportar y explotar a menores, aprovechando vacíos legales, complicidad privada y desidia institucional.
En ese sentido, los archivos Epstein no son solo el expediente de un criminal; son también un espejo de cómo funciona la impunidad cuando hay dinero, contactos y prestigio de por medio.
Cada página que se resiste a salir a la luz plantea una pregunta incómoda, ¿se protege solo la privacidad de víctimas y testigos, o también la conveniencia de quienes tenían poder para detener a Epstein y no lo hicieron?
Tal vez el verdadero escándalo no sea un “gran nombre” que caiga, sino la confirmación de algo más profundo. Un sistema que permite que ciertas personas sean intocables hasta que el escándalo es demasiado grande para ocultarlo.
Los archivos Epstein, si se conocen completos, podrían convertirse en una de las autopsias más crudas de ese mecanismo de impunidad de alto nivel.