A once días de la consulta popular del 16 de noviembre de 2025, en la que Ecuador decidirá si permite bases militares o de seguridad extranjeras, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, visitó el país y se reunió con el presidente Daniel Noboa.
El momento encendió el debate ¿gesto diplomático rutinario o paso político adelantado del Ejecutivo ecuatoriano hacia Washington antes de que hablen las urnas? En el siguiente artículo hacemos un análisis.
Kristi Noem en Ecuador ¿cuándo y dónde se dio la visita?
La agenda oficial se desarrolló entre el 5 y 6 de noviembre de 2025, con un recorrido por la antigua Base Aérea “Eloy Alfaro” en Manta (Manabí) y una parada técnica en Salinas (Santa Elena), ambos puntos costeros estratégicos para vigilancia marítima.
La visita ocurrió a una semana del referéndum. Participaron el presidente Daniel Noboa, Kristi Noem y parte del bloque de seguridad del Gobierno: Gian Carlo Loffredo (ministro de Defensa), John Reimberg (ministro del Interior) y la canciller Gabriela Sommerfeld.
Mientras que, por el lado de Estados Unidos, viajó una delegación técnica del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Las partes expusieron como propósito de este encuentro fortalecer la cooperación en seguridad, migración y lucha contra el crimen organizado, con evaluaciones técnicas de infraestructura para vigilancia marítima y aérea y eventuales oficinas de Homeland Security en el litoral ecuatoriano.
¿Hubo acuerdos o decisiones concretas?
No se firmó un tratado sobre bases ni nada similar, dado que la constitución de 2008 prohíbe bases extranjeras. Cualquier cambio depende del referéndum del 16 de noviembre de 2025 que puede habilitarlas. Pero, sí hubo pasos operativos:
- Inspección técnica de la instalación de Manta para usos de vigilancia y cooperación.
- Compromisos de intercambio de información y capacidades para combatir el narcotráfico y el crimen transnacional (en línea con acuerdos previos de seguridad firmados en 2025).
- Diálogo sobre migración y riesgos fronterizos, con DHS como contraparte.
El contexto político una visita en “tiempo electoral”
La reciente consulta popular pregunta si el país autoriza bases extranjeras o la cesión de instalaciones nacionales a fuerzas foráneas. La visita de Noem, con cámaras y recorridos por Manta, fue leída por sectores opositores y analistas como una señal temprana del Ejecutivo, capaz de condicionar el clima de las votaciones.
Ante esto, el oficialismo responde que se trata de trabajo técnico y que cualquier decisión dependerá únicamente del mandato popular.
Manta albergó una base estadounidense hasta 2009; su mención activa memorias encontradas sobre soberanía y cooperación antidrogas. Salinas, por su parte, ofrece proyección marítima en una ruta clave del narcotráfico en el Pacífico. Visitar ambas sedes en vísperas del referéndum maximiza el simbolismo de la cooperación.
¿Paso adelantado del Ejecutivo? Las dos miradas
A favor
- Señal disuasiva: contra organizaciones criminales y apuesta por tecnología y capacidad que Ecuador hoy no posee.
- Calendario apretado: si el referéndum aprueba bases o enclaves, el país debe estar listo para acelerar despliegues.
En contra
- Riesgo de interferir en el clima electoral con un hecho consumado de facto.
- Temor a dependencia y a cesión de control en áreas sensibles sin un marco de transparencia y rendición de cuentas.
La visita de Kristi Noem, tan cerca del referéndum, obliga a elevar el estándar de transparencia. La seguridad es un objetivo legítimo, Ecuador padece violencia y crimen transnacional, pero soberanía y legalidad no son negociables.
El Gobierno debe explicar con precisión qué implica hablar de “bases extranjeras” (¿militares, técnicas, temporales?), publicar salvaguardas y someter a control democrático cualquier acuerdo. Sólo así la cooperación con Estados Unidos será útil y legítima, gane quien gane en las urnas.