La Cárcel del Encuentro, insignia del plan de Daniel Noboa para enfrentar la crisis penitenciaria, empezó a operar con un traslado masivo de internos de alta peligrosidad tras la masacre de Machala.
El Gobierno difundió imágenes de los reclusos rapados y en formación, bajo custodia de las Fuerzas Armadas y la Policía, mientras se avanza hacia un modelo de máxima seguridad que limita comunicaciones y control territorial de bandas.
En este artículo recopilamos información sobre esta estructura, su costo, ubicación, nivel de seguridad y el primer traslado masivo.
Cárcel del Encuentro ¿cuándo se construyó y con qué objetivo?
Las obras iniciaron en junio de 2024 con el objetivo de encerrar a los cabecillas y cortar la comunicación criminal desde prisión, en un complejo de máxima seguridad levantado en la costa. El proyecto se presentó como parte de los “megaproyectos carcelarios” del Ejecutivo para recuperar el control del sistema.
Se levantó con un presupuesto cercano a $52 millones, según reportes periodísticos basados en información oficial. La cárcel está en la provincia de Santa Elena, comuna Juntas del Pacífico (parroquia Simón Bolívar), en un paraje de difícil acceso y de baja densidad.
Comunas ancestrales y organizaciones de derechos humanos protestaron por potencial impacto ambiental y arqueológico y por opacidad en permisos y adjudicaciones señaladas por la Comisión de Derechos Humanos (CDH).
Detalles de su estructura y seguridad
- Superficie: el complejo carcelario ocupa 16,2 hectáreas dentro de un polígono mayor.
- Capacidad: entre 700 y 800 plazas proyectadas.
- Arquitectura y control: cinco pabellones, cuatro patios, tres cercos perimetrales y seis torres de vigilancia de 9,5 m; esquema de máxima seguridad con inhibición/filtrado de comunicaciones.
- Régimen: control reforzado, perímetro militarizado y acceso restringido (zona de seguridad).
El traslado reciente de internos cifras, origen y recepción
El 10 de noviembre de 2025, el Gobierno ejecutó el primer traslado de 300 personas privadas de libertad (PPL) de alta peligrosidad hacia la Cárcel del Encuentro, procedentes de varias prisiones.
Principalmente Machala tras la masacre y del complejo de Guayaquil; entre los trasladados estuvo el exvicepresidente Jorge Glas. Las imágenes oficiales muestran a los reclusos rapados, con uniforme naranja, custodia militar y protocolos al estilo de “máxima contención”.
Aunque en redes circuló el número 330, los comunicados y coberturas verificadas hablan de “primeros 300” trasladados. El ministro del Interior, John Reimberg, afirmó que el motín de Machala estalló cuando los internos conocieron los traslados inminentes, y aseguró que “se acabaron los días” en que se orquestaba violencia desde las cárceles.
La promesa de Daniel Noboa
La Cárcel del Encuentro representa el núcleo de la promesa de Noboa. Cortar la cadena de mando criminal y restaurar el control estatal. A favor, su diseño duro y el aislamiento reducen comunicaciones ilícitas; la ubicación facilita el control perimetral.
En contra, persisten preguntas:
- Transparencia en permisos y contratación; su impacto en comunas y entorno.
- Sostenibilidad operativa (personal, protocolos, auditorías) para evitar que el control dependa solo de militarización temporal.
- Riesgo de desplazamiento de la violencia a otras prisiones si no se acompaña de inteligencia penitenciaria, clasificación y justicia eficaz.
En resumen, la infraestructura es necesaria, pero insuficiente por sí sola. El éxito dependerá de reglas claras, supervisión civil y una política integral que vaya de la prevención a la reinserción.