La vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca reordenó el tablero latinoamericano, entre alianzas ideológicas, acuerdos pragmáticos y choques abiertos (desde aranceles hasta sanciones y un despliegue militar en el Caribe), la región vive un reacomodo acelerado.
Este artículo sintetiza quiénes son sus aliados y rivales, qué intereses están en juego y cómo impacta en la geopolítica y la economía regional.
Aliados declarados
Javier Milei (Argentina)
Milei ha sido el vínculo más explícito de la región con Trump, desde su posesión oficial hubo respaldo político directo y coordinación en la agenda económica.
La cobertura internacional destacó que Trump endosó a Milei y que Washington amarró un paquete de apoyo de hasta $40.000 millones para Argentina, con fuerte peso político en las elecciones de octubre de 2025.
Nayib Bukele (El Salvador)
Entre ellos existe una relación cordial y utilitaria. Seguridad y migración concentran la agenda. La prensa internacional describe una “primavera” del vínculo Bukele-Trump, con énfasis en cooperación contra crimen y migración, y una narrativa pública de mano dura que ambos comparten.
Jair Bolsonaro (Brasil, oposición)
Aunque hoy no gobierna, Bolsonaro es un referente de la constelación trumpista en la región. El alineamiento es antiguo y público; Washington lo ha respaldado retóricamente frente a procesos judiciales en Brasil.
Al mismo tiempo, Trump presionó a Brasil con aranceles del 50% para golpear al gobierno de Lula y “auxiliar” a su aliado político.
Daniel Noboa (Ecuador)
Se puede decir que Daniel Noboa es un socio estratégico emergente de Trump en Latinoamérica. La administración comparte una agenda de seguridad, está abierta a presencia militar estadounidense, y busca alianzas con aliados de Trump.
Sin embargo, aún le falta el sello formal de “aliado declarado” al estilo de los gobiernos que ya figuran en esa categoría. Es importante considerar que Noboa también mantiene vínculos importantes con China (inversiones, proyectos de infraestructura).
En este contexto se podría decir que adopta una estrategia más pragmática-equilibrada que una afiliación automática de estilo ideológico puro.
✅ Evidencias clave
- En marzo de 2025, Donald Trump se reunió con Daniel Noboa en Florida. Según Reuters, la reunión era “amistosa y privada”, y se dio en un momento clave de la campaña electoral de Noboa.
- El gobierno de Noboa ha iniciado una reforma constitucional (mediante referéndum) que abriría el camino para bases militares extranjeras en Ecuador.
- En febrero de 2025, Ecuador adoptó una tarifa del 27 % a importaciones de México, medida que “hace eco” de políticas comerciales de Trump, lo que algunos analistas ven como señal de alineamiento con su estilo.
Rivales y focos de conflicto
Nicolás Maduro (Venezuela)
La relación es abiertamente hostil. Trump revirtió la licencia de Chevron, endureció sanciones y desplegó operaciones militares contra lanchas vinculadas a contrabando en el Caribe, mientras amenaza con “siguientes fases”. Caracas, por su parte ha denunciado esto como un intento de cambio de régimen.
Miguel Díaz-Canel (Cuba)
Existe un endurecimiento del bloqueo con nuevas restricciones a turismo e inversiones y sanciones a altos cargos cubanos. La Habana acusa estos actos como una campaña para asfixiar la economía.
Daniel Ortega (Nicaragua)
Washington ha ampliado sanciones y explora medidas comerciales adicionales por la deriva autoritaria de Managua; think tanks y firmas legales detallan el andamiaje sancionatorio estadounidense.
Gustavo Petro (Colombia)
Los choques entre ambos mandatorios son crecientes. Trump acusó a Petro de liderar el narcotráfico y amenazó con aranceles. Hubo operaciones de Estados Unidos contra embarcaciones “narco” que Bogotá cuestiona por letalidad y soberanía.
Petro por su lado respondió desde foros internacionales y limitó cooperación de inteligencia.
Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil)
El contexto es de tensión comercial y política. Trump impuso aranceles del 50% y vinculó su discurso a la causa judicial contra Bolsonaro. En este sentido, Lula prometió represalias, pero prioriza la vía diplomática. En la ONU, da Silva denunció presiones externas sobre las instituciones brasileñas.
Puntos que ordenan el mapa político y la economía
- Aranceles y comercio: herramienta de coerción hacia rivales (Brasil, eventual Colombia) y de premio a aliados (Argentina).
- Sanciones financieras y de visados: Cuba, Venezuela y Nicaragua como dianas preferentes.
- Seguridad/migración: cooperación con gobiernos afines a la mano dura (p. ej., El Salvador) y presión a vecinos con flujos migratorios altos (México).
- Competencia con China: varios países equilibran entre Washington y Pekín para diversificar riesgos.
Política de Trump en Latinoamérica
La política de Trump en Latinoamérica combina premios selectivos y castigos ejemplares. Para los gobiernos, la clave será blindar sus economías (diversificar exportaciones, financiamiento) y preservar márgenes diplomáticos sin sobrerreacción.
En un hemisferio donde China avanza y la seguridad gana peso, la región necesita instituciones que bajen tensiones y protejan intereses propios, no agendas importadas.