Incendio de Hong Kong, del primer humo a 65 muertos y casi 300 desaparecidos

Medios internacionales hablan ya de “negligencia grave” y señalan paralelismos con otros desastres donde empresas abarataron costos a costa de la seguridad de miles de personas.

Hong Kong vive uno de los episodios más dolorosos de su historia reciente, un incendio masivo en el complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, dejó al menos 65 muertos y cerca de 300 personas desaparecidas.

Los bomberos siguen revisando torre por torre entre restos calcinados y departamentos llenos de humo. El fuego no solo arrasó con un conjunto de edificios; también desnudó una cadena de negligencias.

Andamios de bambú altamente inflamables, materiales no autorizados, controles laxos y decisiones diarias en las que autoridades, empresas, administradores y vecinos normalizaron el riesgo… hasta que el riesgo se volvió tragedia.

¿Cómo empezó todo? un andamio de bambú, una chispa y un complejo entero en llamas

El miércoles 26 de noviembre de 2025, alrededor de las 14:50 hora local, un incendio comenzó en el complejo de vivienda pública Wang Fuk Court, un conjunto de ocho torres de 31 pisos y casi 2.000 departamentos en el distrito de Tai Po, en los Nuevos Territorios de Hong Kong.

Según las primeras investigaciones, el fuego se originó en los andamios de bambú levantados para unas obras de renovación valoradas en unos 330 millones de dólares hongkoneses.

Esos andamios, envueltos en mallas plásticas verdes, funcionan como una escalera perfecta para el fuego pues el bambú arde con enorme rapidez y la malla se derrite y cae en llamas.

En cuestión de minutos:

  • Las llamas treparon por la fachada y alcanzaron varios pisos superiores.
  • El fuego saltó de una torre a otras dentro del mismo complejo.

Vecinos grabaron videos donde se ven plantas completas envueltas en fuego, con restos encendidos cayendo a la calle. Lo que empezó en la obra de remodelación se convirtió en un incendio de alarma 5, el nivel más alto en el sistema de Hong Kong.

Incendio en torres residenciales de Wang Fuk Court en Tai Po, Hong Kong.
Incendio en torres residenciales de Wang Fuk Court en Tai Po, Hong Kong.

La primera noche de horror gente atrapada, rescates imposibles y una ciudad en shock

Desde los primeros minutos, las llamadas a emergencias reportaron personas atrapadas en los pisos altos, ventanas llenas de humo y vecinos que intentaban escapar hacia las azoteas o balcones.

El incendio se volvió rápidamente el más grave en décadas. Casi 800 bomberos y 120 vehículos de emergencia se movilizaron para intentar controlar las llamas y rescatar a residentes.

Las temperaturas extremas impidieron durante horas la entrada a muchas plantas, lo que obligó a usar escalas mecánicas y grúas para evacuar a quienes quedaban cerca de las fachadas.

Familias enteras quedaron separadas, unos lograron salir y otros quedaron dentro sin contacto. Al amanecer del jueves, el balance provisional ya estremecía: al menos 44 personas muertas y 279 desaparecidas, con decenas de heridos graves en hospitales.

Las autoridades abrieron refugios temporales en escuelas y centros comunitarios. Más de 900 residentes desplazados buscaron allí un lugar para dormir, cargar el teléfono y, sobre todo, esperar noticias.

¿Qué se sabe hasta el momento? 65 muertos, casi 300 desaparecidos y una búsqueda a contrarreloj

Con el paso de las horas, mientras los bomberos lograron finalmente contener la mayor parte del incendio, el balance se volvió aún más trágico:

  • Medios y autoridades reportan al menos 65 fallecidos, con la cifra en constante actualización.
  • Cerca de 279 personas siguen desaparecidas o no localizadas, aunque algunas podrían encontrarse con familiares o en refugios sin haber contactado aún a la policía.
  • Varios hospitales mantienen a decenas de heridos en estado crítico, lo que podría aumentar el número de víctimas mortales.

La policía y los bomberos advierten que el conteo oficial tardará días ya que algunas plantas siguen inundadas de agua y escombros, y los equipos deben avanzar con extremo cuidado para evitar derrumbes o nuevos focos.

Mientras tanto, cada lista actualizada se siente como un golpe más para las familias que esperan frente a los cordones policiales.

¿Por qué se propagó tan rápido el incendio? el papel de los andamios, la espuma y unas ventanas selladas

La pregunta central ahora es por qué el fuego avanzó con tanta violencia en un complejo residencial relativamente moderno (construido en 1983) y en una ciudad que ya revisó sus normas tras otras tragedias.

Los primeros hallazgos de la policía y expertos en incendios apuntan a varios factores:

  1. Andamios de bambú y malla plástica inflamable
  2. El fuego comenzó en la estructura de bambú que envolvía varios bloques de Wang Fuk Court por obras de renovación.
  3. La malla plástica verde, que debía evitar caída de objetos, actuó como combustible adicional; partes de ella cayeron ardiendo sobre balcones y zonas inferiores.
  4. Espuma aislante sellando ventanas

Las autoridades hallaron espuma de poliuretano y otros materiales sellando ventanas y huecos, lo que pudo crear una especie de “horno” que concentró calor y facilitó que el fuego rompiera hacia el interior de los departamentos.

Posibles violaciones de normas de seguridad

La policía y organismos de seguridad laboral señalan que parte de los materiales usados no cumplían con las regulaciones de resistencia al fuego.

Asociaciones de víctimas recuerdan que ya existían denuncias previas por el uso de andamios de bambú en otros incendios menores.

Diseño y uso del edificio

Wang Fuk Court forma parte de un programa de viviendas en propiedad subvencionada, muy densas y con gran número de residentes por torre.

Vecinos señalan que pasillos y escaleras tenían objetos almacenados, lo que dificultó la evacuación; algunos reportan señalización confusa o escasa sobre salidas de emergencia.

Todo esto hizo que el fuego se comportara como un “incendio de fachada” similar al de la Torre Grenfell en Londres, donde las llamas suben por el exterior y se van colando en cada piso.

Este hecho no es una fatalidad inevitable; es un diseño de riesgo que se conocía y que muchos expertos llevan años denunciando.

Casi 800 bomberos y 120 vehículos de emergencia se movilizaron para intentar controlar las llamas y rescatar a residentes.
Casi 800 bomberos y 120 vehículos de emergencia se movilizaron para intentar controlar las llamas y rescatar a residentes.

Detenciones y responsabilidades la empresa constructora en el centro de la tormenta

La policía de Hong Kong ya empezó a señalar responsables con nombre y apellido.

Agentes detuvieron a tres hombres vinculados a la empresa de renovación, identificada como Prestige Construction & Engineering Company, sospechosa de homicidio por negligencia.

Las autoridades los acusan de usar materiales no autorizados, ignorar normas de seguridad y permitir condiciones que convirtieron el andamio en una trampa explosiva.

Medios internacionales hablan ya de “negligencia grave” y señalan paralelismos con otros desastres donde empresas abarataron costos a costa de la seguridad de miles de personas.

El gobierno local anunció una investigación pública completa sobre:

  • Los contratos de renovación.
  • Los procesos de inspección previa.
  • La supervisión de los andamios de bambú.
  • La actuación de la administración del complejo.

Sin embargo, para muchos residentes, esa promesa llega tarde.

Una ciudad herida familias enteras sin casa, sin respuestas y sin despedida

Más allá de los números, la tragedia tiene rostro. En escuelas cercanas, alumnos observan las torres ennegrecidas desde los patios; algunos perdieron compañeros de clase o familiares.

En centros comunitarios, familias revisan listas pegadas en carteles y pantallas para ubicar nombres marcados como “localizado”, “hospitalizado”, “no ubicado”.

Casi 900 personas duermen ahora en colchones de emergencia, sin saber si podrán volver a sus casas o si sus edificios quedarán inhabitables.

El incendio golpea especialmente a hogares de bajos y medianos ingresos que accedieron a Wang Fuk Court como una oportunidad de vivienda digna en una de las ciudades más caras del planeta.

Hoy, buena parte de esas familias lo han perdido todo: documentos, recuerdos, mascotas y, en demasiados casos, a alguien que querían.

La negligencia compartida que convierte edificios en trampas mortales

Cuando se investigan casos como este, la tentación es buscar “un culpable” claro: una chispa, una empresa, un supervisor. Pero, la verdad es más incómoda porque tragedias así nacen de una cadena de negligencias acumuladas:

  • Empresas que abaratan costos con materiales inflamables o métodos obsoletos (andamios de bambú rodeando torres habitadas).
  • Autoridades que toleran “excepciones” y demoran cambios regulatorios, pese a advertencias técnicas y antecedentes de otros países.
  • Administraciones de edificios que miran hacia otro lado mientras pasillos se llenan de trastos, puertas de emergencia se bloquean y simulacros brillan por su ausencia.
  • Residentes que, por costumbre, desesperación o simple cansancio, aceptan vivir rodeados de mallas, andamios y obstáculos sin exigir explicaciones.

El resultado aparece en un solo instante: un miércoles cualquiera, a las 2:50 de la tarde, cuando una chispa convierte todas esas decisiones en humo y sirenas.

El incendio de Wang Fuk Court no es solo una noticia más de Hong Kong; es un espejo para cualquier ciudad donde se construyen torres a toda prisa, se posponen revisiones de seguridad y se normalizan los “ya mismo lo arreglamos”.

Las 65 personas que ya no volverán, y las casi 300 que hoy siguen en la categoría de “desaparecidos”, no murieron por mala suerte. Murieron en un contexto donde demasiada gente pensó que lo improbable nunca iba a ocurrir.

La pregunta es si esta vez aprenderemos en serio, o si esperaremos al próximo edificio envuelto en llamas para recordar que, cuando se trata de seguridad, cada pequeño acto de negligencia puede costar una vida.

Jhanayna Zambrano
Jhanayna Zambrano
Licenciada en Ciencias de la Comunicación y periodista por vocación. Mi experiencia como reportera en uno de los medios más leídos del país fortaleció mi compromiso con un periodismo responsable y humano. Me apasiona contar historias que inspiran, reflejan resiliencia y despiertan conciencia social.

Artículos Relacionados

Mapaches en modo ciudad, ciencia afirma que se están domesticando para sobrevivir en Canadá

En las noches de Toronto, Hamilton o Mississauga, no son los perros ni los gatos los verdaderos dueños de los callejones, son los mapaches...

Gramma, la icónica tortuga de Galápagos fallecida a los 141 años

La reciente muerte de Gramma, la tortuga gigante de Galápagos del San Diego Zoo, marca el fin de un capítulo extraordinario en la historia...

COP30, el planeta llegó a su límite y Belém podría decidir el destino de la humanidad

Cuando la conferencia sobre cambio climático más importante del planeta se reúne en la Amazonía, no estamos ante un ritual simbólico: estamos ante un...

Pingüinos y sus piedras de amor el tierno ritual que construye una familia

Los pingüinos han protagonizado quizá una de las escenas más tiernas del mundo animal: el macho recoge pequeñas piedras, se las ofrece a la...