El 16 de noviembre de 2025, Ecuador volvió a las urnas para responder cuatro preguntas clave del referéndum y consulta popular convocados por el presidente Daniel Noboa.
En juego estaban temas de alto impacto como el regreso de bases militares extranjeras, el fin del financiamiento público a los partidos, la reducción drástica de la Asamblea Nacional y la instalación de una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución.
Lo que el Gobierno presentó como una “ruta de cambio” terminó convertido en un mensaje contundente desde las urnas. Con casi el 99 % de las actas escrutadas, el NO se impuso en las cuatro preguntas, frenando los planes de “refundación” del Ejecutivo.
El resultado no solo es la primera derrota electoral de Noboa, sino también un termómetro del desgaste de su discurso de mano dura y de su manera de gobernar en medio de crisis de seguridad, economía y servicios básicos.
¿Cómo quedó el conteo? cuatro NO con casi el 100 % de actas
Según el Consejo Nacional Electoral (CNE), la noche del 16 y la mañana del 17 de noviembre se consolidó una “tendencia marcada” a favor del NO en todas las preguntas, con más del 98–99 % de actas procesadas y una participación superior al 80 %.
Las cuatro propuestas derrotadas fueron:
- Permitir bases militares extranjeras en Ecuador (reforma a la prohibición vigente desde 2008).
- Eliminar el financiamiento estatal a las organizaciones políticas.
- Reducir la Asamblea Nacional de 151 a 73 asambleístas.
- Convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución.
En el caso de la pregunta sobre la Constituyente, el NO logró alrededor del 61,65 % de respaldo frente a un 38,35 % por el Sí, con el 98 % de actas escrutadas.
Para la pregunta sobre bases militares extranjeras, con más del 90 % de votos contados, casi dos tercios de los electores se inclinaron por el NO, rechazando el retorno de bases foráneas en territorio ecuatoriano.
¿Qué dijo Daniel Noboa tras la derrota? respeto formal, dudas de fondo
Cuando el CNE ya había procesado alrededor del 80 % de los votos, el presidente Daniel Noboa reconoció la derrota a través de un mensaje en su cuenta de X.
El mandatario escribió: “Consultamos a los ecuatorianos y ellos han hablado. Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano. Nuestro compromiso no cambia; se fortalece. Seguiremos luchando sin descanso por el país que ustedes merecen, con las herramientas que tenemos”.
Su discurso oficial enfatizó dos ideas, legitimidad democrática del resultado (“respetamos la voluntad del pueblo”) y continuidad del proyecto político, ahora sin la vía rápida de una nueva Constitución.
Sin embargo, mientras figuras del oficialismo insistían en que “no es un revés”, medios y analistas coinciden en describir la jornada como un golpe directo a la estrategia de Noboa de gobernar apoyado en elecciones y en un relato de “refundación” del país.
¿Por qué el país rechazó la “solución” propuesta por el Gobierno?
El triunfo del NO no es un gesto aislado. Detrás hay factores acumulados que van desde la defensa de la soberanía, pasando por el desgaste de la seguridad y la economía, hasta la desconfianza frente a la concentración de poder.
1. Soberanía y rechazo a las bases militares extranjeras
La propuesta de permitir bases militares extranjeras tocó una fibra muy sensible. La memoria de la antigua base de Manta y el temor a que Ecuador vuelva a ser plataforma estratégica de Estados Unidos.
Organismos y medios reportan que el plan de Noboa incluía abrir la puerta a infraestructura militar o “dual” en zonas estratégicas, con especial interés estadounidense en las Galápagos y Baltra.
Pese a que el presidente intentó matizar el discurso hablando de “cooperación contra el narcotráfico” y hasta de bases para control de pesca ilegal o tráfico de combustibles, la mayoría de los votantes interpretó la pregunta como una cesión de soberanía en materia de defensa.
El resultado, alrededor de dos tercios de NO, que refleja un mensaje claro. Seguridad sí, pero no a costa de entregar territorio o decisiones militares a potencias extranjeras.
2. Desconfianza hacia una nueva Constituyente y el recorte del Legislativo
La pregunta para convocar una Asamblea Constituyente se presentó como la herramienta estrella de Noboa para “reordenar” el Estado y enfrentar la violencia. Pero el electorado ya ha vivido varios intentos de “refundación” del país en las últimas décadas.
Estudios y análisis recuerdan que Ecuador ha tenido numerosos procesos constituyentes o consultas con ese objetivo, lo que ha generado cierta fatiga social hacia la idea de cambiar otra vez la Carta Magna.
A esto se sumó la duda sobre el diseño propuesto:
- La Constituyente, en la práctica, podía concentrar poder en una nueva élite política.
- No existían garantías claras sobre límites temporales y competencias.
- Persistía el temor a que se utilizaran los cambios para ajustar reglas electorales o de control institucional a favor del Gobierno.
Algo similar ocurrió con la reducción de la Asamblea. Aunque muchos ciudadanos ven con malos ojos a la clase política, la propuesta de pasar de 151 a 73 asambleístas fue percibida como un recorte que podría reducir la representación territorial y de minorías, sin asegurar mejor calidad legislativa.
3. Crisis de salud, inseguridad y decisiones económicas impopulares
El voto también reflejó un descontento acumulado con la gestión cotidiana. Informes y reportajes señalan tres grandes frentes de desgaste:
- Crisis de salud pública con hospitales sin medicinas, insumos ni alimentos, y presupuestos reducidos para el Ministerio de Salud y el IESS, que entraron en emergencia en 2025.
- Una ola de violencia que mantiene a Ecuador entre los países con mayores tasas de homicidios de la región, pese a varios estados de excepción y fuerte militarización de cárceles y calles.
- Medidas económicas cuestionadas, como la eliminación del subsidio al diésel, que detonó protestas lideradas por la CONAIE.
- El polémico caso de la deuda tributaria de la Exportadora Bananera Noboa, que se redujo casi a cero mediante mecanismos legales de remisión, reforzando la percepción de conflicto de intereses en la familia presidencial.
En este contexto, muchos votantes interpretaron el referéndum no solo como una consulta sobre reformas, sino también sobre la gestión de Noboa.
4. Cansancio con la política de la “consulta permanente”
Analistas señalan un patrón histórico, numerosos gobiernos han recurrido a consultas y referendos como atajos para legitimar proyectos políticos que el Congreso no respalda o que generan resistencia social.
En 2025, esa fatiga se combinó con:
- Un discurso oficial fuertemente polarizante (anticorreísmo, acusaciones a la Corte Constitucional, crítica dura a movimientos sociales).
- Una campaña gubernamental intensa, que mostraba un país más ordenado y seguro de lo que muchos ciudadanos perciben en su vida diaria.
El resultado fue un voto de “alto” a la narrativa de refundación y un reclamo de que el Gobierno se concentre en resolver problemas concretos antes que en rediseñar el marco constitucional.
¿Qué dice el resultado sobre la confianza en Daniel Noboa?
El NO en las cuatro preguntas es mucho más que un tropiezo técnico, es una señal de desconfianza política. Con el escrutinio casi completo, medios describen la jornada como la primera gran derrota electoral de Noboa y un freno a sus planes de reconfigurar el sistema político.
Las encuestas de 2025 muestran un panorama mixto. Cedatos reportaba en octubre una aprobación presidencial cercana al 52,7 %, lo que indicaba aún un capital político significativo.
Pero otro estudio de Maluk Research señalaba que alrededor del 60 % de la población desaprobaba la gestión de Noboa, reflejando una brecha entre apoyo inicial y la percepción posterior de sus decisiones. El triunfo del NO parece inclinar la balanza hacia la segunda lectura:
- Muchos ciudadanos no confían en entregar más poder al Ejecutivo vía una nueva Constitución.
- Existe un escepticismo creciente sobre la capacidad del Gobierno de traducir su discurso en mejoras reales en seguridad, salud y economía.
El resultado manda un mensaje claro. La ciudadanía quiere control y contrapesos, no cheques en blanco.
¿Qué opciones le quedan a Noboa para impulsar cambios aceptados por la ciudadanía?
La derrota del referéndum no significa que el Gobierno se quede sin herramientas, pero sí le obliga a cambiar el enfoque.
1. Reformas legales y enmiendas dentro de la actual Constitución
Análisis de especialistas recogidos por medios como Primicias subrayan que, si Noboa insiste en que se requieren cambios normativos para enfrentar la violencia, ahora tendrá que optar por:
- Reformas legales ordinarias en la Asamblea Nacional. Leyes de seguridad, justicia, cooperación internacional, fortalecimiento de la Policía y sistema penitenciario.
- Enmiendas y reformas parciales a la Constitución, siguiendo los procedimientos establecidos (sea vía Asamblea o nueva consulta, pero con propuestas menos disruptivas y mejor consensuadas).
Estas rutas pueden ser más lentas políticamente, pero también más legítimas y menos percibidas como un intento de concentración de poder.
2. Gobernar con gestión
Analistas citados por la prensa local recomiendan a Noboa mover el centro de gravedad del Gobierno: menos énfasis en la narrativa épica de “refundación” y más en resultados concretos en:
- Recuperación del sistema de salud (medicinas, insumos, alimentación, pagos pendientes).
- Respuesta efectiva a la ola de violencia, más allá de los estados de excepción.
- Transparencia y explicaciones claras en temas sensibles como beneficios tributarios a empresas vinculadas a su familia.
Un gobierno que muestra resultados tangibles puede volver a ganar capital político, incluso después de una derrota tan visible.
3. Reconstruir puentes, diálogo con oposición y actores sociales
El resultado también obliga a repensar la relación con actores claves en la narrativa como:
- Oposición política (correísmo, movimientos de izquierda y centro, bloques independientes).
- Movimientos sociales, como la CONAIE, sindicatos, gremios profesionales.
- Gobiernos locales (alcaldías y prefecturas clave).
Analistas insisten en que, tras el No, Noboa necesita demostrar madurez política, autocrítica y apertura al diálogo, si quiere sacar adelante reformas sin volver a polarizar al país.
4. Cooperación internacional sin cruzar la línea de la soberanía
Aunque la puerta a las bases militares quedó cerrada por la vía constitucional, Ecuador mantiene y puede profundizar otras formas de cooperación con Estados Unidos y otros aliados:
- Acuerdos sobre interdicción marítima y aérea, lucha contra el narcotráfico y crimen organizado.
- Posibles instalaciones no militares para control de pesca, drogas o flujos ilícitos, siempre que respeten la soberanía y la Constitución vigente.
El desafío será diseñar estos acuerdos con transparencia y debate público, evitando la sensación de que se intenta rodear la voluntad expresada en las urnas.
Cuando la democracia dice NO
El rechazo masivo al referéndum de Daniel Noboa es, en esencia, una lección democrática. Los ecuatorianos no se opusieron solo a cuatro preguntas técnicas, sino a una forma de gobernar basada en la urgencia, el conflicto y la idea de que todo se resuelve cambiando las reglas del juego.
El NO abre un espacio incómodo pero necesario. El de la gestión responsable, el diálogo y la construcción de consensos en un país golpeado por la violencia, la desigualdad y la desconfianza.
A partir de ahora, la pregunta no es qué quiso hacer Noboa con el referéndum, sino qué hará con este mensaje. Si lo ignora, profundizará la ruptura con el país que dice gobernar.
Si lo escucha, tal vez este revés se convierta en el punto de partida para una política menos espectacular, pero más cercana a las urgencias reales de la gente.